LOS SISTEMAS DE INFORMACIÓN EN LOS
SISTEMAS DE PENSIONES
Estudio Realizado por Daniel Lederman
SISTEMAS DE PENSIONES
Los modelos operativos que se adoptan por los diferentes países
que llevan a cabo reformas a sus sistemas de pensiones dependen,
en gran forma, de la dimensión y el alcance de las reformas
que se realizan. En casos como el de Chile la reforma es completa
y se da al sector privado la completa administración de
los sistemas y sus procesos, en otros como el de Colombia, la
reforma es parcial ya que se mantiene la competencia entre el
sistema de pensiones de reparto administrado por el Seguro Social
y el de Capitalización Individual administrado por el
sector privado. En este sistema existen dos modelos de recaudación
que podrían parecer redundantes. Otro ejemplo interesante
es el de Argentina, donde el sistema es administrado por instituciones
financieras pero el proceso de recaudación es manejado
por el Gobierno Federal a través de su organismo de recaudación
de impuestos. Por otro lado se tiene el modelo Mexicano donde
la operación es concesionada a las propias Administradoras
de fondos que manejan las cuentas individuales.
A continuación se presentan los casos de la reforma
al sistema de pensiones de México y de Polonia. En la
comparación se muestra la importancia de los modelos operativos
y como cada país optó por soluciones distintas.
El contraste en el resultado de los modelos que se presentan
resalta la propuesta aquí realizada, de que los modelos
de operación y los sistemas de información en los
sistemas de pensiones de Capitalización Individual puede
ser el factor determinante del éxito de las reformas a
los sistemas de seguridad social.
Sistema Mexicano
El diseño general de la reforma al sistema de pensiones
de México inicia en el verano de 1995, es en este año
que se inicia el proceso de modificaciones a la Ley del Instituto
Mexicano del Seguro Social, que será la ley marco que
da nacimiento a un sistema de pensiones administrado por instituciones
privadas. Aunque al inicio las discusiones se centraban en las
características económicas, políticas y
actuariales de la reforma, desde los primeros meses se puso especial
interés en el diseño de los modelos de operación
y los sistemas de información asociados.
México ya había pasado por una mala experiencia
en 1992 con el Sistema de Ahorro para el Retiro ("SAR92")
que era un sistema complementario a su sistema de pensiones.
En este sistema se requería la aportación del 2%
sobre la nómina que era dirigida a cuentas individuales
a nombre de los trabajadores. Estas cuentas eran administradas
por instituciones bancarias.
No se le dio la debida importancia al modelo operativo de
este sistema. Las instituciones responsables no se encontraban
preparadas para administrar los volúmenes de información
que el nuevo sistema requeriría. El resultado era de esperarse,
a dos años de avance del sistema SAR92 se tenía
un nivel de duplicidad de cuentas mayor al 300%, esto es, ya
se habían sumado al sistema mas de 40 millones de cuentas
con solo 12 millones de trabajadores activos.
Los responsables de la instrumentación del nuevo sistema
de pensiones en México sabían que no se podía
volver a fallar y estaban conscientes de que era necesario invertir
recursos y tiempo al diseño de los modelos de operación.
Se había vivido muy de cerca el problema que el sistema
anterior había generado. Es característico de los
gobiernos de los países que introducen reformas similares,
el no darle importancia al diseño de los modelos de operación
y sistemas de información, y solo cuando los problemas
operativos alcanzan dimensiones políticas es que desvían
su atención a esta materia.
Actualmente México cuenta con un sistema de pensiones
reconocido en el ámbito internacional, principalmente
por el modelo operativo y los sistemas de información
que lo soportan. Aún y cuando el sistema de pensiones
Mexicano se ha quedado atrás de otros sistemas en temas
de inversión, administración de seguros de invalidez
y vida y nivel de aportación, el sistema es considerado
como un modelo para otros países en el tema operativo.
El caso de México
Cuando en 1995 se toma la determinación de llevar a
cabo una reforma integral al sistema de pensiones, se designa
una agencia especial del gobierno federal para diseñar
los modelos relacionados con el manejo de las pensiones (Comisión
Nacional del SAR). Esta agencia tiene como responsabilidad el
diseñar los modelos económicos, financieros y actuariales
para la administración de los fondos previsionales. A
diferencia de otros países, y debido a la mala experiencia
observada con el sistema SAR92, se designa un grupo de profesionales
en informática para diseñar los modelos de operación
y los sistemas de información asociados al nuevo sistema
de pensiones.
México ha sido el único país que ha dado
igual importancia a los diseños económicos que
a los diseños operativos, dedicando a estos últimos
cerca de dos años para su definición e implementación.
La posición de México era ideal, se contaba
con la experiencia observada de sistemas de pensiones con modelos
operativos distintos (Chile desde 1981 y Argentina en 1994),
se contaba con la experiencia del manejo de cuentas individuales
del SAR92, adicionalmente, México contaba con el tiempo
suficiente para estudiar estas experiencias y diseñar
un modelo acorde a la realidad de las instituciones del país.
La primera decisión que había que tomar era
respecto a si el modelo de operación seguiría los
pasos del modelo Chileno (modelo descentralizado donde cada institución
es responsable del manejo de su información y sus procesos)
o del modelo Argentino (modelo centralizado donde una institución
central es la responsable del adecuado manejo de la información).
En México se consideraron seriamente las dos opciones
y se diseñaron modelos alternativos para ser aplicados
a la realidad del país. La decisión fue el adoptar
un modelo de operación centralizado, donde existiría
una entidad que sería la responsable del eficiente manejo
de la información.
Las razones por las que se adoptó este modelo son:
Debido a la relevancia política de la reforma y las
experiencias del pasado, se debía asegurar el éxito
del sistema en su etapa de inicio. Para asegurar el éxito
no se podía delegar la responsabilidad a instituciones
aún inexistentes administradoras de fondos para el retiro
(AFORES), por lo tanto se decide centralizar esta responsabilidad.
La realidad de las economías Latinoamericanas es tal
que se requiere un control especial sobre las instituciones financieras.
México había vivido recientemente (inicio de 1995)
una crisis bancaria que en parte se debió a la falta de
controles y mecanismos de supervisión de las instituciones.
Al reformar el sistema de pensiones e incluir en su administración
a entidades financieras privada, se debía poner especial
cuidado en los mecanismos de control del manejo de los fondos
destinados a las pensiones de los trabajadores, esto se hacía
más fácil estableciendo una entidad central responsable
de la información y de los flujos de recursos.
El nuevo sistema de pensiones de México manejaba dos
filosofías, que juntas hacían la centralización
de las operaciones una necesidad; la necesidad de que sean los
trabajadores los que elijan las instituciones que administrarían
sus pensiones, evitando presiones de sus empleadores y sindicatos,
y la necesidad de simplificar la labor administrativa de los
empleadores para el cumplimiento de sus obligaciones de seguridad
social.
Estas circunstancias generaban la necesidad de un sistema
que:
- Le dé al trabajador la opción de elegir su
Administradora de fondos de pensiones sin que esta decisión
tenga que ser conocida por entidades externas (empleadores, institutos
de seguridad social, sindicatos);
- Estableciera una entidad central, con obligaciones específicas
en cuanto a su operación y requerimientos detallados para
su supervisión, por parte del gobierno federal;
- Estableciera una entidad capaz de desarrollar un sistema
centralizado de operación en un tiempo corto (un año)
y garantizara su actualización tecnológica en todo
momento;
- Aprovechara la infraestructura de las instituciones que participarían
en la operación de los procesos;
- Contara con un mecanismo de cumplimiento de las obligaciones
de pago que facilitara los procesos administrativos de los aportantes;
- Garantizara el seguimiento, en todo momento, del flujo de
los recursos destinados a las cuentas individuales de los trabajadores
del sistema;
- Garantizara la plena identificación de los recursos
de los trabajadores y evitara la problemática observada
en el pasado SAR92; y
- Enfrentara la problemática observada en sistemas de
pensiones de otros países, como la multi-afiliación.
La siguiente decisión que enfrentan las autoridades
responsables de la reforma, era respecto a la institución
responsable del manejo de la información y los procesos.
México, siguiendo con su filosofía de descentralización
de las responsabilidades gubernamentales, define la operación
de la base de datos con la información de las pensiones
(información necesaria para operar los modelos del nuevo
sistema de pensiones) como propiedad del gobierno federal, quien
puede concesionar su operación a empresas publicas o privadas.
De esta forma deja el desarrollo y operación de los sistemas
a empresas especializadas y protege su facultad de supervisión
de todos los elementos del sistema.
En una determinación de igual importancia, se otorga
la concesión para la operación de la base de datos
a las propias empresas que participarían en la administración
de los fondos de pensiones, de esta forma se crean los incentivos
para la correcta operación de la empresa (los ingresos
de las administradoras dependerían directamente de la
capacidad de operación de la institución responsable
del manejo de la información y los procesos) y a la disminución
continua de los costos de operación (las propias administradoras
son quienes sostienen, con el pago de comisiones, la operación
de la empresa).
Quedaba entonces pendiente negociar el esquema con todas las
instituciones de gobierno, directa o indirectamente involucradas
en el proceso, y detallar los diseños operativos correspondientes.
Para lograr esto se establece un comité interdisciplinario
en el que participaban todas las instituciones gubernamentales
responsables de la nueva Ley de la Seguridad Social. Estas reuniones
contaban con la participación de funcionarios de alto
nivel de todas las instituciones y se mantuvieron por un período
de más de dos años.
Un elemento determinante en el éxito del nuevo sistema,
fue la directa participación de los funcionarios gubernamentales
responsables de la seguridad social. En las reuniones operativas
se discutía con los directores de las instituciones más
importantes, todos los detalles de la operación del nuevo
sistema.
Al final se obtuvo un diseño que requería modificaciones
en la operación de todas las instituciones participantes
incluyendo los empleadores y las instituciones bancarias.
El modelo de operación del nuevo sistema de pensiones
de México ha demostrado estar a la vanguardia de los modelos
de la seguridad social de cualquier país del mundo. A
dos años de operación se han procesado más
de 19 millones de pagos patronales equivalentes a más
de 130 millones de transacciones de recaudación de aportaciones,
manteniendo un alto nivel de eficiencia en el sistema.
Antes del sistema Mexicano, ningún sistema había
manejado volúmenes equivalentes de información,
en México se opera cerca del doble de transacciones de
otros países con sistemas similares. Gracias a diseños
robustos de procesos operativos y sistemas de información,
el sistema mexicano ha mantenido un nivel de alta eficiencia
y control de sobre la información.
El caso del sistema de pensiones
en Polonia
Contrastando el modelo de operación del sistema Mexicano,
se puede estudiar el caso polaco. En Polonia se lleva a cabo
una reforma integral a sus sistemas de pensiones de las dimensiones
de otros países como Argentina, Chile y México.
Polonia mantiene un sistema de tres pilares, donde el esquema
de administración de fondos de pensiones de Capitalización
Individual es el segundo pilar. El primer pilar corresponde al
sistema tradicional universal (aunque ahora con registros individuales)
y el tercer pilar a un sistema voluntario administrado por los
empleadores.
El sistema Polaco fue reformado en 1998 y la nueva ley entró
en vigor en Abril de 1999, después de algunos retrasos.
El sistema requiere que todos los trabajadores menores a 30 años
de edad coticen en el nuevo sistema, que los trabajadores entre
30 y 50 años de edad escojan el régimen que les
convenga y que los mayores a 50 años permanezcan en el
sistema anterior.
Es interesante observar que Polonia inició los trabajos
para el diseño del nuevo esquema de seguridad social con
el establecimiento de la oficina del Plenipotenciario del Gobierno
para la reforma de la seguridad social, establecida en 1996 para
elaborar las propuestas del nuevo sistema y redactar el proyecto
de legislación y de los reglamentos correspondientes.
Se contaba con más de dos años (similar a México)
para diseñar todos los modelos operativos de la reforma.
Al igual que en México, se toma la determinación
de operar el sistema a través de una entidad central para
la recepción y futura distribución de las aportaciones.
En el caso de Polonia se determina que sea el Instituto del Seguro
Social ("ZUS") el que desarrolle los sistemas necesarios
para la operación.
Al ser uno de los primeros países de Europa del Este
que transformaba su sistema de pensiones, se crean expectativas
respecto al sistema Polaco. La presión, interna y externa
por demostrar que el experimento iniciado en Chile en 1981 y
adoptado en el resto de Latinoamérica, podía ser
exitoso en Polonia era muy grande.
La atención se centró en la capacidad de un
país como Polonia de transformar su régimen de
pensiones a un régimen administrado por entidades privadas.
El cambio político y económico era tan importante,
que se dejo a un lado el reto operativo. Se puede asumir que
los responsables de diseñar esta importante reforma cometieron
el mismo error que se cometió en México en 1992,
se subestimo el reto operativo.
Mientras grandes esfuerzos se llevaban a cabo para instrumentar
la reforma desde el punto de vista político, económico
y financiero, el modelo operativo se delegó al ZUS, quien
a su vez lo subcontrató con una empresa de sistemas en
Polonia. Los trabajos para el diseño y operación
de los sistemas de información se llevaban a cabo en un
ambiente cerrado sin permitir la participación de instituciones
ajenas a ZUS, incluyendo al organismo supervisor del nuevo sistema
de pensiones.
Otro problema estructural en el diseño del modelo polaco
fue la falta de definición de responsabilidades. Mientras
la oficina del Plenipotenciario redactaba las leyes, la nueva
institución encargada de la supervisión ("UNFE")
revisaba los reglamentos y ZUS desarrollaba los sistemas operativos.
No existió coordinación entre estas tres instituciones
para llevar a cabo un diseño del modelo operativo para
el sistema de pensiones. Aun y cuando el sistema que fuera diseñado
afectaría a la mayoría de la población trabajadora,
además de las empresas y el sistema financiero, no se
consideró la necesidad de consultar con todos los participantes.
El diseño del sistema en Polonia presentaba errores
básicos que era difícil sobrepasar:
- No se contaba con un número único de identificación
para las cuentas individuales;
- No se diseñó un sistema efectivo para el registro
de los trabajadores en las administradoras de fondos de pensiones;
- No se puso especial cuidado en el concepto de conciliación
de los recursos con la información, se le dio a la información
un segundo nivel de importancia en el sistema;
- No se consideró a todas las instituciones afectadas
en el proceso de diseño del modelo;
- No se dio la debida importancia a la estandarización
de la información a lo largo de cada proceso;
- No se consideró la necesidad de los sistemas para
la corrección de inconsistencias;
- No se establecieron suficientes filtros para evitar la entrada
de información inconsistente a las bases de datos; y
- No hubo suficiente coordinación entre las entidades
responsables del diseño e instrumentación de los
modelos operativos;
El sistema, aunque inició operaciones en Abril de 1999,
ha presentado muchos problemas operativos, estos problemas han
sido tema de discusión en la prensa polaca y la prensa
internacional. Las instituciones responsables continúan
en el proceso de reestructuración y de corrección
de los problemas generados. El problema operativo se ha convertido
en un problema político. Hasta el momento sólo
el 25% de las aportaciones que debían haberse distribuido
a las Administradoras de Fondos, y por ende a las cuentas individuales
de los trabajadores, ha sido entregado.
En Julio de 1999 el entonces presidente de ZUS declaró:
"Retrasos en la transferencia de las contribuciones a las
pensiones del ZUS a los fondos privados de pensiones, resultaron
de fallas en la legislación del nuevo sistema de pensiones
en Polonia".
Estos dos ejemplos muestran la relevancia de los diseños
operativos y los sistemas de información en el éxito
de los nuevos sistemas de pensiones de Capitalización
Individual. En el caso de México, una reforma que en cierto
punto se ha considerado incompleta, es un ejemplo a seguir para
otros países del mundo por el éxito de sus procesos
operativos. En cambio en Polonia los beneficios de la reforma
han sido distorsionados por los problemas en sus diseños
operativos.
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